25 may 2010

Bicentenario

Me parece ineludible invitar a todos los que puedan (y aun no fueron) a la 9 de Julio al paseo del Bicentenario. Yo fui el sábado antes de la lluvia y me sorprendió la cantidad de gente que hubo, muchísima, y que con una sola vez no alcanza para recorrerlo todo.
Si no tuviera que estudiar hoy, hubiese ido sin dudas.

PD: Esta muy piola el logo.

22 may 2010

Moneda deshonesta

El viernes a la mañana en el camino a la facultad me dispuse a pagar el boleto de $1,25 en la máquina del colectivo con 2 monedas de 1 peso. Al introducir la primer moneda me la "rebota", la vuelvo a poner y me la vuelve a devolver, pero esta vez aparece en la pantallita digital de la máquina que se cargó $1. Pongo la segunda moneda y me devuelve 75 centavos completándose la operación.

Resumiendo, me quedé con el boleto de colectivo y con un saldo favorable $1,75 en monedas. Es decir, una transacción digna de análisis de un contador.

21 may 2010

Pacman

Chicus, si hacen clic en el logo de Google, juegan al Pacman (lo embebieron en la home, se maneja con las flechitas) gracias a que se cumplen 30 años desde su nacimiento.
Además, cambiaron el botón Voy a tener suerte por Insertar moneda, que les permite jugar de a dos (a la Pacman niña la manejan con las letras del teclado W, A, S y D). No se lo pierdan.

10 may 2010

Pelea urbana

Cuando volvía de la facu a mi casa, caminando por la calle Corrientes, había una madre peleándose con su hija medio a los gritos mientras avanzaban en la misma dirección que yo. Alma de chusma, me les puse cerca como para poder escuchar de qué iba la cosa.
Al parecer, la madre estaba enojadísima porque habían ido a comprar ropa y a la chica (de 13 años, aproximadamente) no le gustaba nada y decía a todo que no, inclusive a cosas que habían visto previamente y contaban con el aval de la chica, pero a la hora de comprarlas dio marcha atrás.
Me pareció que la madre gritaba un poco de más, también usaba argumentos medio hirientes, pero estaba en un estado de emoción violenta, no es del todo juzgable. Al fin y al cabo, ¿quién no se comió un par de puteadas de su vieja? Entre las frases que pude captar, destaco:
-"Sos una indecisa de mierda, así te va en la vida, loca!"
-"Hace dos horas que estamos caminando por Corrientes y no te gusta nada, quedate con la ropa vieja que tenés, entonces! Nunca más te llevo a comprar nada! Nunca!"
-"Claro, si hubiéramos caminado por Santa Fe y eran cosas de $200 le decías a todo que sí, que te la compre tu papá esa ropa de mierda! Yo me rompí el culo toda la vida por vos, pendeja de mierda!"
-"Vos no sos feliz porque no querés, porque no te lo permitís, entendiste? Sos una basura!".
Ahora que paso en limpio los improperios, puede que la señora se haya ido un poco de mambo. Pero, también tenía pinta de separada hace poco del padre (quien no se salvó en la avalancha de puteadas), y en ese momento, las mujeres están sacadas y son capaces de pasar de 0 a 100 en 10 segundos por el más mínimo acontecimiento. Hablo desde la experiencia.
La pobre chica, a todo esto, lagrimeaba y primero respondía con tímidos "No grites, no grites" para después pasar a lo que habrá creído más efectivo para aplacar a su madre: "Te entiendo, te entiendo". Cabe destacar que era un ejemplar muy bonito del género femenino, a quien -por cuestiones éticas, claro está- sólo miré con ojos paternalistas, pero pude darme cuenta de que era pichón de crack (por no decir que tenía más futuro que Messi).
Cuando llegamos a Pueyrredón, ellas doblaron para el lado contrario al mío. Espero que en este momento estén haciendo las paces, de corazón.